miércoles, julio 24, 2002

kekeke

“La gente busca el amor como solución para todos sus problemas cuando en realidad, el amor es una recompensa por haber resuelto los problemas.” Norman Mailer.
Copien. Memoricen. Aprendan.
Tenemos la manía de creer que el amor es algo que se busca. Lo buscamos en los bares, en Internet, o en la parada del colectivo.
Como en el juego de las escondidas, buscamos el amor que está oculto en las disco, en las clases de la facultad, en los teatros. Él anda por ahí, casi sentimos su aroma, precisamos descubrirlo y agarrarlo lo más rápido posible, porque sólo el amor construye, nos salva, nos hace felices.
Algunos creen que el amor es un medicamento. Muy por el contrario. Si estamos deprimidos, histéricos o muy ansiosos, el amor no se acerca, y si lo hace, va a frustrar nuestras expectativas, porque el amor quiere ser recibido con salud y tranquilidad. No soporta la idea de ser prescripto cada cuatro horas, como un antibiótico para combatir las bacterias de la soledad y la falta de autoestima. Muchas veces escuchamos decir: “Cuando menos lo esperaba, cuando ya no lo buscaba, apareció el amor”. Claro, el amor no es bobo, quiere que lo traten bien, por eso elige a las personas que, sobre todo, se tratan bien.
Al contrario de lo que se piensa, el amor no debe venir antes que todo. Antes de estabilizarnos en una profesión, antes de hacer amigos, de viajar por el mundo, de vivir la vida. No es una garantía de que, desde su aparición, todo va a salir bien. Queremos el amor como pre requisito para el éxito en otras cosas, cuando la verdad es que el amor espera que seamos felices para aparecer, sin máscaras ni disfraz. Esta es la condición. Hay que tomar o dejar.
Para los que creen que esto es chantaje, me arriesgo a salir en defensa del amor: ser feliz es una exigencia razonable y no es una tarea tan complicada. Felices son los que aprenden a administrar sus conflictos, los que aceptan sus cambios de humor, los que dan lo mejor de sí y no se autoflagelan por los errores que cometen. Felicidad es serenidad. No tiene que ver con piscinas, autos y mucho menos con príncipes encantados. El amor es el premio para quien se relaja.
“La gente busca el amor como solución para todos sus problemas cuando, en realidad, el amor es una recompensa por haber resuelto los problemas.”
Aprendí. Memoricé. Estoy serena como un buda. Ahora quiero que venga.


Esto es parte de un sueño que se está haciendo realidad